
"Solo yo intuyo lo que a nadie dices, Solo el poeta calma el dolor de mis cicatrices"
Que no llegaba como siempre, siempre corriendo, siempre tarde...
Con el tiempo justo, tarde, a la cena, tarde al concierto...como Alicia persiguiendo al conejo..
Que no llego, ay ay, me voy me voy, me alegro de saludarte, que hora es ya, a ver si un dia de estos tengo tiempo, una perdida mientras aparco...ya ha empezado el grupo a tocar...
Y en esto que, mientras las calles pasaban a vertiginosa velocidad, casi como cuando miras por la ventanilla de mi tren de vida, un instante, un momento...
Me detengo en un semáforo, y sobre un muro, escupió el spray el pensamiento de algun literato de la calle, de esos que maman la ironia y el exceso desde la genialidad de una cafetera en la cantina y un monopatin roído.
Desde ese instante, mi memoria me corroe con sabor agridulce. Ya se sabe que una bofetada a tiempo, puede sacarte de la peor de las pesadillas.
Y yo, andaba feliz e inmersa en una, tan artificial que ni siquiera se distinguía de la realidad.
Fué gracias a ese pequeño receso del ritmo cotidiano, a la "casualidad" de pasar por aquella calle y parar en aquel semáforo y leer aquel mensaje anónimo, y detenerse el tiempo, y respirar, y sentir que, otros ojos me observaron sonrientes desde un instante pasado, sabedores del impacto en mi futuro.
Me dejé llevar por mi intuición, para que, el poeta del spray, lamiese mis lágrimas secas y curase mis viejas cicatrices..
Una dentellada en el cuello viaja hasta donde quiera que ahora te encuentres..para que no desfallezcas..
Que no llegaba como siempre, siempre corriendo, siempre tarde...
Con el tiempo justo, tarde, a la cena, tarde al concierto...como Alicia persiguiendo al conejo..
Que no llego, ay ay, me voy me voy, me alegro de saludarte, que hora es ya, a ver si un dia de estos tengo tiempo, una perdida mientras aparco...ya ha empezado el grupo a tocar...
Y en esto que, mientras las calles pasaban a vertiginosa velocidad, casi como cuando miras por la ventanilla de mi tren de vida, un instante, un momento...
Me detengo en un semáforo, y sobre un muro, escupió el spray el pensamiento de algun literato de la calle, de esos que maman la ironia y el exceso desde la genialidad de una cafetera en la cantina y un monopatin roído.
Desde ese instante, mi memoria me corroe con sabor agridulce. Ya se sabe que una bofetada a tiempo, puede sacarte de la peor de las pesadillas.
Y yo, andaba feliz e inmersa en una, tan artificial que ni siquiera se distinguía de la realidad.
Fué gracias a ese pequeño receso del ritmo cotidiano, a la "casualidad" de pasar por aquella calle y parar en aquel semáforo y leer aquel mensaje anónimo, y detenerse el tiempo, y respirar, y sentir que, otros ojos me observaron sonrientes desde un instante pasado, sabedores del impacto en mi futuro.
Me dejé llevar por mi intuición, para que, el poeta del spray, lamiese mis lágrimas secas y curase mis viejas cicatrices..
Una dentellada en el cuello viaja hasta donde quiera que ahora te encuentres..para que no desfallezcas..

1 comentario:
Sé que mi destino no me hará ser pordiosero, y que si alguna vez descanso sobre la hierba, será para hacerle sonetos a la luna. Y si no escribo libros hermosos, me hallaré al menos en condiciones de leerlos. ¿Hay acaso dicha mayor?
No lo digo yo. Lo dijo nuestro amigo Wilde y, la verdad,... reconforta.
Go on, shy baby.
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