jueves, 4 de septiembre de 2008

Aquella vez en que no me gustó lo que vi en el espejo ( CORTE II)





Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.

Y aunque el olvido que todo lo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.

Volver
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.


Volver... (Carlos Gardel- 1.935)
(Estrella Morente - 2.006)



Mi "yo pasado" temblaba y no podía mirarme a los ojos. Estaba tan tenso que, solo intentaba desasirme de mi maleta. Supongo que, cargando con el peso de mi equipaje, se sentía un poco menos distante de lo que, en aquel momento, era yo para él.
Mientras cerraba la puerta tras de mi, millones de recuerdos se agolpaban ante mis ojos; aromas, viejos muebles, fotos, cuadros y aquel tic tac crónico que se escapaba desde el reloj del salón.

Para mi desconcierto, me sentí desubicado en aquella casona que después de tantos años de ausencia se me hacía tan extraña. Ahora, allí, mi propia casa, era un lugar frío y escalofriante habitado por sombras que me asaltaban en cada rincón, mientras el espectro de mi "yo pasado", servía un par de copas en dos vasos que, en pocos años, haría añicos contra la pared, nuestra ex mujer.

A pesar de mi evidente ventaja, de los años de experiencia que me situaban por delante de aquel pelele tembloroso, aquel lugar me hizo volver la mirada hacia los motivos por los que emprendí mis largos años de viaje, mi búsqueda.

- ¿Un cigarrillo?- Mis palabras sobresaltaron la mirada de aquel pobre hombre, que en su confusión me enterneció-
- Vamos- le dije socarronamente extendiendolo entre mis dedos- te aseguró que no te matará-

Sonrió levemente, e intercambió conmigo la copa de bebida con la otra mano.

A pesar del tiempo pasado, de todo lo vivido, observé que, no había tanta diferencia entre aquella parte de mi y yo.
Reconocí que mis miedos no distaban tanto de los suyos, y que, aunque el camino era largo y dificil, en realidad, los dos solo estabamos a un paso de encontrarnos, en el mismo punto de la búsqueda.

Exactamente igual de perdidos.

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