jueves, 13 de noviembre de 2008

De cuando al Empezar supe que era el Final



"Oigo tu voz
siempre antes de dormir
me acuesto junto a ti
y aunque no estás aquí
en esta oscuridad la claridad eres tu.

Miedo
de volver a los infiernos
miedo a que me tengas miedo
a tenerte que olvidar.

Miedo
de quererte sin quererlo
de encontrarte de repente
de no verte nunca más."

(("MIEDO" DE MCLAN))

Mirada azul sobre el viejo tapiz de la pared. Yacen los recuerdos del otoño, en mi caja de madera.

Suena el oboe, lánguido y tierno, como un beso de miel y tu cuerpo se aproxima al mío, con una sensualidad aprehendida y endiabladamente bella.

Tus ojos, desde la oscuridad, me besan con guiños húmedos que excitan mi memoria.

Con los primeros compases de violín, llegan tus labios, carne encendida, como llamas de ternura y seda.

Sabor de atardeceres grises, emblema de tus recuerdos de la dicha, la juventud y el miedo.

Temblaban tus manos, como nubes de percusión rítmica, deslizándose al acompasado impulso de tus latidos; afanes desenfrenados de sexo y vida.


El mar, a lo lejos, se excitaba como un vulgar “voayer”, suspirando espuma, resoplando celosas olas, preso de su incurable nostalgia salina.

Bajo la mirada recelosa e inquietante de los ancestros, encarcelados en decenas de estatuas de piedra y ensoñaciones místicas, se te aparece el espectro luminoso de mi figura, fresco el apasionado perfume; señal de nuestra eterna locura.


Recuerda pues, amor, aquel latir enamorado;

Recuerda con devoción y respeto la música fluida, el mar encendido, la dicha rítmica y los besos sabios.

Añora hoy sin mí, pues, tal vez no sepas hacerlo mañana.


Esta misma noche despertarás en un océano de cálidas caricias; arenosa piel blanca, blanquísima, de cientos de años de brisas.

Y que no te avergüence llorar, mi amor, pues el que no llora no vacía; y el que no vacía duele; y el que duele no vive.


Llora pues, y recuerda hoy, mientras las notas se deslicen por la habitación y tu cuerpo se estremezca.

Y suspira, si puedes.

Tiembla de nuevo, palpitando ávido y tierno.

Agita tu corazón enfermo, sin ira.


Y cuando llores, recuerdes, palpites y vivas, soñarás que somos uno por vez última, y rota el alma ,al fin…fluirá la vida.


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