miércoles, 21 de enero de 2009

To posT or noT To posT



Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche
Cuando no estas, no puedo dormir
¡Que Dios bendiga estas dos insomnias!
y la diferencia entre ellas
(Rumi)

Ya no sé que mas puedo hacer.
Quizas el té me despeje hasta el alba, o quizás no, y continue arrastrando esta insomnia amarga y bella.
Mis dias solo son el preludio a una espesa y sempiterna noche en vela, que lleno de libros y escritos.
En la que me asaltan los recuerdos vivos y las charlas con los espiritus de mi vigilia.
A ellos les debo la cordura dentro de la oscuridad de mis noches. Ellos cabalgan junto a mi; las presencias del pasado y los atisbos del futuro que se orillan en mis desvelos a conversar durante su eterno viaje.
Mis cigarrillos y mis velas son la única luz en esta condena que no tiene remedio.
Titilando levemente, a solas, en carne y letras.

Los sentidos se me han agudizado ,y durante el dia, la vida se me antoja borrosa y aburrida, hasta la noche. Todas las cosas parece que se suceden a una lentitud exasperante mientras que, con el crepúsculo, la ciudad, y mi piel parecieran cobrar la vida arrebatada en las horas de sol.

En esta hora, mis pupilas no repelen la hiriente luz solar y se dejan laxas, adormecerse; llega el tiempo de la quietud y la penumbra.
Al caer la tarde, los sonidos languidecen consonanticos, sordos; las voces y el trafico se hacen a un lado, para que los susurros de los hados lleguen hasta mi.
Quedos, junto al marfil de mi rostro ya frio que, enferma por negarse a descansar.
Que ansia cada gota de sueño que se derrama en otros firmamentos; que apura los minutos llenando el vacío del descanso, desertando a cada parpadeo.
Pronto aprendí a permitir a los eternos que me hablasen despierta y con ello condené mi vida humana, a un dia que no acaba.

Mi mente se empeña en pensar que, algun dia podre hallar la calma suficiente para conciliar el sueño de nuevo y mi castigo, o mi destino, se agoten al fin. Tal vez, cuando encuentre algunas respuestas; cuando las voces quieran dejar de acompañarme; cuando en mi oscuridad sepa distinguir un destello de luz que no me hiera.
Cuando en la noche, irrumpa inesperadamente, un relampago de magia que sane la palidez de mis poros y lo cetrino de mis pupilas devolviendome mi alma.
Entretanto, los ancestros y mis "yo" futuros, continuaran bailando en derredor mio, anulando cualquier atisbo de humanidad en mi pobre existencia , y relegando mi espiritu, al servicio de un oraculo ciego que nunca elegí.

Ya cae la tarde, y mi cuerpo exhausto, repta torpemente para poner agua a calentar en la tetera. Mi cabeza da vueltas, mientras mis manos agarran con escasa fuerza el tirador de la persiana hasta subirla totalmente, quedando expuesto el declive del dia, ante mis aturdidos ojos.
Lo observo, sin apenas mover un poro de mi piel, y sin intentar evitar el pavor que comienza a sacudirme de pies a cabeza, provocando miles de pequeñas descargas eléctricas que, van minando mi invisible albedrío desde los pies, ascendiendo sin prisa. Incomprensiblemente, no caigo al suelo desfallecida, sino que, sin el menor rastro de resistencia, dejo pasar los minutos, inexorables, vacíos, sin un soplo de rebeldía ya.

Tan solo, me dejo ir, permitiendo que una fuerza mayor que mi sentido de supervivencia humana, me invada conquistando mis facultades, despertando otros sentidos mas intensos y punzantes, que han estado aletargados durante el dia.
Lo noto, siento el dolor desbordandome, estallando en cada organo de mi cuerpo, empapándolo todo, salpicando a borbotones; saboreo la ponzoña ya sobre mi lengua.

Grito.
Grito en silencio, ahogandome con las llamas, que se retuercen para salir de mis labios y pedir auxilio. Grito desesperada dentro de mi.
Grito para mi, pero ya no me escucho...

La lucha llega a su fin, mientras mi organismo adopta una postura erguida y despejada, y mis facciones se recomponen en una mueca relajada.
Dentro de mis pupilas noctívagas, centellea el albor de una burbujeante y voluptuosa gota transparente que, pesadamente se desliza por el níveo pómulo, hasta la comisura de los labios entreabiertos con una espectral sonrisa.

Con suavidad, alzo la mano derecha y mientras limpio la lágrima de mi rostro, ronroneo :
" Teneis razón, esta noche se avecina una tormenta" .


Solo una vela encendida, un cigarrillo y toda mi oscuridad, ahi fuera.

2 comentarios:

Jessica I.C dijo...

Que decir a este post ... mejor nada, o tal vez ... no grites ni llores ni hables ... siente de la misma manera pero al contrario.

No se ke grado de cordura tienen mis palabras ... tampoco me importa mucho, intentar entender es la cuestión que nos mueve o nos pudre, depende del momento

Sopla el viento, golpea fuertemente mi ventana, no quiero dejarle pasar, pero insiste. No se ha salido con la suya.

elojobizco.garban.zo

Nodralba dijo...

¿Sabes que tenemos un amigo en comun que, no solo domina al viento si no que ademas imita su silbido a la perfeccion? Cosas veras, que dificilmente creeras....... Este post ha salido desde los adentros mas oscuros de...mi imaginación...porque mis oscuridades dan para mucho....
Rayos y relampagos campan a sus anchas, pero solo en mis sueños, que afortunadamente, son muchos, variados y profundos....pero esa....es ya otra historia...